Entiende de qué se trata
El sistema no mira solo las letras, mira el significado. Por eso junta "sábana clínica" con "ropa de cama hospitalaria" sin que nadie tenga que escribir esa regla.
Proyecto
Cada día se publican cientos de licitaciones en Mercado Público y casi ninguna sirve. Hicimos un sistema que las revisa todas y deja arriba las que sí. El equipo abre el correo en la mañana y ya sabe qué cotizar.
El problema
El cliente ya tenía un buscador y encontraba cosas. El problema era el volumen: entraban cientos de licitaciones nuevas cada día y había que mirarlas una por una.
La solución
Le enseñamos al sistema todo lo que vende el cliente. Con eso mira cada licitación y le pone una nota según cuánto se parece a su catálogo. Así "sábana clínica" y "ropa de cama hospitalaria" quedan juntas, aunque estén escritas distinto.
Para saber si la nota servía, la probamos con el pasado: las licitaciones que la empresa había ofertado y ganado antes. Probamos varias formas de calcularla y nos quedamos con la más simple, que además fue la que mejor funcionó.
El cliente no llegó pidiendo un sistema. Llegó con una molestia: sentía que se le estaban escapando oportunidades, pero no sabía cuáles ni por qué.
Lo primero fue mirar cómo trabajaban. Vimos al equipo abrir la lista del día, entrar a licitaciones que no tenían nada que ver y volver a salir. Ahí quedó claro que el problema no era encontrar licitaciones: era elegir cuáles mirar primero.
Entonces empezamos por el catálogo. Juntamos todo lo que la empresa vende y lo dejamos ordenado en un solo lugar. Ese catálogo es el corazón del sistema, porque es contra eso que se compara cada cosa que sale publicada.
Después vino la parte interesante: enseñarle al sistema a entender de qué se trata cada licitación, en vez de buscar palabras sueltas. Y para no quedarnos con la impresión de que funcionaba, lo pusimos a prueba con el pasado de la empresa. Le mostramos licitaciones que ya habían ofertado y ganado, y le preguntamos si las habría puesto arriba.
Esa prueba nos hizo simplificar. Habíamos pensado varias formas de calcular la nota, y la mayoría no aportaba nada. La que quedó funcionando es la más simple de todas, y le gana a las complicadas.
Hoy el equipo ya no empieza el día buscando. Abre el correo, mira lo que el sistema dejó arriba y se pone a cotizar. El trabajo de decidir por dónde partir ya está hecho cuando llegan a la oficina.
Varias veces al día revisa Mercado Público y baja las licitaciones nuevas, con el detalle de lo que piden.
Se acuerda de lo que ya descartó, así que no lo vuelve a revisar. Por eso cada corrida es rápida.
Mira cada cosa que piden y busca a cuál de los productos del cliente se parece más.
Junta ese parecido con el movimiento que ha tenido el rubro y arma la nota que define el orden.
Manda el correo con el Excel ordenado y muestra las mejores en el panel. Cada fila dice qué producto la hizo subir.
El sistema no mira solo las letras, mira el significado. Por eso junta "sábana clínica" con "ropa de cama hospitalaria" sin que nadie tenga que escribir esa regla.
No ajustamos la nota a ojo. Le mostramos las licitaciones que la empresa ofertó y ganó antes, y le preguntamos si las habría puesto arriba. Cada vez que alguien quiere cambiar la fórmula, se repite la misma prueba.
Ve las mejores del día y reparte el trabajo entre los vendedores desde una sola pantalla.
Sigue en qué va cada licitación: asignada, cotizada o descartada, y por qué.
Recibe las suyas ya ordenadas y carga el precio. No tiene que decidir por dónde empezar.
Trae licitaciones, compras ágiles y convenios marco de Mercado Público.
Le pone nota a cada licitación según lo que vende el cliente.
Por región, organismo, estado o texto libre.
Lo disponible, el reparto entre vendedores y la salida a Excel.
En qué va cada licitación asignada, incluidos los descartes.
Carga del precio y el código de cada producto cotizado.
Los productos del cliente, con carga desde Excel.
El Excel del día enviado solo, a la hora fijada.
Cuéntanos qué tienen que mirar todos los días. La primera conversación es para entender el problema, no para venderte nada.
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